El Montañero de Babio esboza una suave sonrisa tras verse vestido con la camiseta conmemorativa del Concurso de los 100 Montes
El MdB viste la camiseta del Concurso de Centenarios
Hoy (28/06/2026), domingo, en horario vespertino, no usual en las salidas montañeras, hemos subido a hacerle pleitesía, pero de la buena (no la que nos tienen acostumbrados los políticos de nuestro País que se pliegan, obedeciendo sumisamente las órdenes del poder español), al Montañero de Babio y mostrarle la camiseta conmemorativa de la ascensión de los 100 Montes del concurso homónimo que nos fue entregada, junto con el diploma, el pasado mes de noviembre de 2025 (23/11/2025) ante el Santuario de Ntra. Sra. de Arrate en Eibar después de hollar previamente la cima del centenario monte Kalamua (770 m).
En dicha camiseta conmemorativa aparecen impresas las figuras de dos legendarios del alpinismo de nuestro País: Indalecio Ojanguren (izda.) y José Martínez (dcha.) (mirando desde la posición que se hace al interpretar o estudiar el significado de los escudos heráldicos) que, siendo miembros del Club Deportivo Eibar, fueron los primeros que completaron la ascensión de los 100 montes del Concurso de Centenarios en 1926.
Disfrutando durante unos momentos de la conmemorativa camiseta de los Cien Montes en su cima y morada de Babio
De ahí que, anualmente, en Arrate, por ser la cuna montañera de los primeros que completaron dicho centenario, se celebra el Día de la Hermandad de los Cien Montes con el reconocimiento y homenaje a las y los montañeros que han completado el histórico reto de ascender cien cumbres vascas y/o anejas a las mismas,
Esto decía la prensa, previo a la entrega de los premios de los Centenarios, el pasado año 2025: “El montañismo vasco vivirá una jornada muy especial el próximo 23 de noviembre 2025 en Eibar. El alto de Arrate será el escenario del Día de la Hermandad de los Cien Montes, una cita centenaria que reconoce a los mendizales que han logrado completar el emblemático Concurso de los Cien Montes, uno de los retos más antiguos y prestigiosos de la Federación Vasca de Montaña.
El desafío consiste en ascender cien montes diferentes incluidos en el catálogo oficial de cimas de Euskal Herria. Este concurso tiene una larga tradición que se remonta a 1914, cuando un grupo de pioneros del Club Deportivo Bilbao, encabezados por Antxon Bandrés Azkue, concibió este reto del recorrido de los cien montes desde la cima del monte Ganekogorta con el objetivo de promover la práctica sistemática y constante del montañismo extendiendo la afición alpina por todo Euskal Herria. Desde entonces, miles de aficionados han seguido este camino que combina esfuerzo, constancia y pasión por la montaña, difundiendo con su presencia, sus textos y fotografías el amor al monte.
Cartel anunciador de la cita para la entrega de los reconocimientos a los nuevos finalistas de la gesta de la ascensión a 100 montes dentro del Concurso de Centenarios
El punto de encuentro será a las 9.00 horas en Arrate, desde donde los participantes emprenderán la ascensión al monte Kalamua, de 770 m. Tras la bajada, en torno a las 12.30 horas del mediodía, se celebrará el acto oficial en el que se dará la bienvenida a los nuevos miembros de la Hermandad de los Cien Montes. Este año se reconocerá a un total de 109 montañeros, 54 de los cuales recibirán su diploma por completar su primer 'centenario', mientras que otros 55 serán homenajeados por haber alcanzado un nuevo hito de cien cumbres más. A todos ellos se les entregará un obsequio, que debe recogerse presencialmente.
El Club Deportivo Eibar tiene una estrecha relación con este reto. Un total de 172 de sus montañeros han completado ya los cien montes, entre ellos los primeros eibartarras que lo lograron en 1926: Indalecio Ojanguren y José Martínez, nombres históricos del montañismo local. Tras la entrega de diplomas habrá pintxopote para celebrar la jornada en un ambiente festivo y montañero”.
Así pues, el año 1914 y la cumbre del monte Ganekogorta protagonizan el inicio o pistoletazo a la historia de los concursos de montaña
Seguidamente, tras lo anterior, dejamos las biografías de los dos pioneros en el Concurso de los Cien Montes que protagonizan la camiseta conmemorativa, entresacadas las mismas de la Wikipedia de internet:
Indalecio Ojanguren Arrillaga (Eibar, 15/11/1887-Eibar, 18/02/1972), conocido como el “Fotógrafo Águila”. Fue un relevante fotógrafo eibartarra de principios del siglo XX que destacó por la fotografía paisajística, producto de su afición montañera.
Recibió el nombre de "Indalecio" en honor del que fue su padrino de bautizo, Indalecio Sarasqueta, conocido como Txikito de Eibar y Azpiri txiki, afamado pelotari de finales del siglo XIX.
A los dieciséis años de edad entra a trabajar en la empresa G.A.C., que en aquel entonces producía armas cortas, pistolas y revólveres. Allí se especializa en montajes de movimientos de disparadores de revólveres.
A comienzos del siglo XX, influenciado por el fotógrafo Román Ortuoste, Ojanguren comienza a interesarse en la fotografía. En 1908 el diario madrileño ABC publica una fotografía suya, siendo la primera vez que le pagaban por una fotografía, en la que mostraba una inundación ocurrida en Eibar, en la cual su propia casa de Ardanza fue una de las siniestradas.
En ese tiempo, comienza a recorrer los montes de los alrededores al recibir consejo médico de que debía «andar, andar y andar». La úlcera que tempranamente le habían diagnosticado no le permitía pasar las tardes de txikiteo con su cuadrilla. Indalecio Ojanguren perdió de esta forma una costumbre muy acendrada entre sus paisanos e inició la otra gran afición que, con el rodar del tiempo, le haría célebre.
En 1914 es cuando el Club Deportivo Bilbao impulsa los recorridos alpinos y, poco después, sería la Federación Vasco-Navarra de Alpinismo quien lograría difundir la afición alpina en el País Vasco. En estos inicios pioneros intervino Ojanguren, quien logró ser el primer guipuzcoano que realizaría el recorrido de los cien montes, que luego lo haría siete veces más.
Una imagen de Indalecio Ojanguren surcando el monte
En sus caminatas montañeras siempre iba acompañado de su cámara fotográfica realizando un sinfín de fotografías de paisajes, en los que en muchos de ellos aparecía él mismo. No dejando pasar ninguna oportunidad para el retrato de las diferentes celebraciones, de todo tipo, en las que participaba.
La unión de la afición fotográfica con la montaña haría que su obra fuera singular y le asignaran el apodo del “Fotógrafo Águila”, es decir, “el águila de las cuatrocientas cumbres”, que documentó gran parte de sus ascensiones a través de la fotografía.
José Martínez fue otro de los pioneros del montañismo vasco y uno de los primeros miembros del Club Deportivo Eibar (fundado en 1924) en completar el prestigioso "Concurso de los 100 montes". Así en el año 1926, junto al conocido fotógrafo y montañero Indalecio Ojanguren (el antes citado), se convirtieron en los primeros montañeros, miembros del club de Eibar, en completar la exigente lista de 100 ascensiones.
Martínez realizó este hito apenas dos años después de la fundación del Club Deportivo Eibar, consolidando la sección de montaña de la entidad, que rápidamente se convirtió en una de las más activas de la Federación Vasco-Navarra de Alpinismo. Compartió aquellos años de pioneros con otros montañeros ilustres del Club Eibar como Gregorio Santa Cruz, Faustino Mujika y Antonio Narbaiza.
Es importante destacar que el Concurso de los Cien Montes de la época requería completar 100 montes específicos incluidos en el catálogo de la Federación en un periodo de tiempo determinado, una labor que incluía rellenar detallados partes de ascensión.
Ambos montañeros, que completaron el prestigioso Concurso de los Cien Montes, junto a otros pioneros del montañismo vasco, fueron fundamentales en la consolidación del concurso en los primeros años de la década de 1920. Esta hazaña de los dos montañeros, situó al Club Deportivo Eibar –fundado en 1924– como una entidad clave en el montañismo vasco.
José Martínez es reconocido en la historia del club eibartarra como parte de esta primera generación de "centenarios" que impulsaron la tradición de subir 100 montes diferentes incluidos en el catálogo de la Federación Vasco-Navarra de Montaña.
Después de esta breve presentación de los protagonistas con su fotografía impresa en la camiseta conmemorativa no nos resistimos a profundizar un poco más en la figura del primero en el mundo de la fotografía que trasladamos desde el libro-memoria del Club Deportivo Eibar como de la propia Wikipedia.
En el primero se dice que “El mito del Fotógrafo Águila y su constancia como montañero queda constatada en la siguiente anécdota relatada por Juan San Martín (Pyrenaica, 1967): «En unos caseríos de Aramayona (Álava), que después de charlar un rato con los lugareños y en el cual salió a relucir el nombre de Eibar, díjole una anciana que hace muchísimos años visitó aquel lugar el fotógrafo Ojanguren que también era de Eibar. Cuál no sería el asombro de la viejecita cuando nuestro fotógrafo se dio a conocer diciendo que era él. Entonces ella insinuó: «Baina zu ez zara izango aintzinako Ojanguren; zu, aren semeren bat izango zara» (Pero no será usted aquel Ojanguren de antaño; usted será algún hijo de aquel)»”.
Indalecio Ojanguren es el gran propagandista gráfico de la montaña. Cristalizó grandes vistas panorámicas y se autorretrató muchas veces en las cumbres. Documentó el trabajo en la montaña, los tipos vascos que en ellas vivían y sus costumbres.
1924 aprox. Autorretrato de Ojanguren contemplando el Alluitz desde el Astxiki. Eibarko Klub Deportiboko artxiboa
Fotografió las cumbres y los cielos, inmortalizó a los pioneros del alpinismo vasco y las reuniones en la localidad de Elgeta de la Federación Vasco-Navarra de Montaña y acudió siempre con su cámara a las grandes concentraciones deportivas, festivas y religiosas celebradas en cualquier rincón de Euskal Herria.
A Ojanguren «su dinamismo y su temperamento intuitivo de coleccionista hicieron que recorriera miles de kilómetros a pie y fuera acumulando en su archivo paisajes, cumbres, caseríos, escudos, iglesias, ermitas, ayuntamientos, tipos populares, personalidades, costumbres, escenas, monumentos, etc.».
Sus fotografías incluyen desde vistas generales a detalles de abruptas peñas y funde al hombre en el paisaje en esmeradas composiciones. Son imágenes de fácil comprensión, accesibles al público en general a través de su aparición en periódicos, revistas, folletos, libros, postales, exposiciones y concursos. «Ojanguren Reporter Gráfico» era el sello que ponía en el anverso de sus fotografías.
Tras llevar algunos años en el mundo de la fotografía, en 1913 recibe un premio en Tolosa por una fotografía, primera de la serie Tipos Vascos, mientras seguía publicando fotografías en el ABC y en la revista donostiarra Novedades.
El 27 de noviembre de 1914, con veintisiete años, justo con la crisis de la industria armera que siguió al cierre de las rutas comerciales al proclamarse el estado español neutral en la Primera Guerra Mundial, Ojanguren decide abrir un gabinete fotográfico, pues para entonces ya llevaba varios años atendiendo toda clase de trabajos gráficos, desde bodas hasta fotografía industrial y deportiva.
Ojanguren colaboró con una veintena de publicaciones periodísticas y su obra fue publicada por muchos medios de todo tipo, desde pequeñas publicaciones locales hasta monográficos. Sus archivos guardaban una inmensa y amplia obra de alto valor etnográfico y paisajístico.
Trabajó como fotógrafo independiente, freelance, para multitud de medios, llegando sus fotografías hasta Argentina. Llegó a editar algunas de ellas como postales. Durante la Guerra Civil realizó fotografías del acontecimiento bélico (estas fueron expuesta en Zarautz en 1995).
Su primer gran trabajo como profesional lo realizó durante 1914 y 1915. «Hay que oírle contar a Ojanguren en su vascuence eibartarra, entreverado esta vez de frases castellanas, aquella llamada de don Toribio Noain, el administrador del periódico El Pueblo Vasco, encargado de dar forma al Álbum de Gipuzkoa proyectado por don Rafael Picavea, llamó a Ojanguren: “Nos hemos acordado de usted. Si podría usted hacer algo…” –¿Haser algo? Todo también…».
Desde 1917 hasta 1936 sus fotografías aparecían en las publicaciones de información general y deportiva del País Vasco, Madrid, Barcelona y hasta de los vascos residentes en Argentina.
Con la llegada de la II República a Eibar en 1931, la abanderada, la tricolor en el Ayuntamiento y en el Cuartel de la Guardia Civil o las manifestaciones populares que allí tuvieron, forman también parte de su archivo gráfico. Dos años después merece destacarse las esplendidas fotografías de las elecciones al Estatuto de autonomía.
En 1936, los bombardeos destrozaron Eibar y se trasladó –que mala suerte– con su mujer y cuatro hijos a Gernika. Ojanguren realizó algunos reportajes en los frentes, fotografió trincheras, destacando la colección de ciento veinte fotografías del «Cinturón de Hierro» de Bilbao, muchas de las cuales se pudieron volver a ver en una magnífica exposición celebrada en 1995 en el Photomuseum de Zarautz.
Después, la posguerra y la dictadura militar produjo un profundo cambio que llega a los periódicos y al modo de publicar fotografías. La creación de una prensa del Movimiento sometida a una férrea censura y a que por su adscripción política (pertenecía al PNV) tuvo que pagar una multa para poder ejercer de nuevo de fotógrafo, unido a la continua demanda de mano de obra que la renacida industria necesitaba, obligó a Ojanguren a dedicarse más a las fotos de álbum familiar que a la fotografía de prensa.
Aun así, realizó un amplio reportaje de la reedificación de Eibar, que había resultado casi totalmente destruida durante la contienda. Se conservan sus imágenes de la reconstrucción de Eibar y las obras para cubrir el río Ego de la recién inaugurada Plaza de los Mártires de la Nueva España de Franco bajo palio (nombre político que recibió durante el franquismo la hasta entonces llamada Plaza de la Constitución, conocida hoy en día como Plaza Barria). Recuperó algo su actividad de reportero gráfico en la década de los 50.
Camino de la cima de Babio, que ya queda menos, donde el MdB nos espera impertérrito en su morada
Por su afición montañera recibió varios reconocimientos: El 20 de junio de 1926, dos años después de la fundación de la Federación Vasco-Navarra de Alpinismo en la villa de Elgeta, le fue entregada por ésta, en la fuente del Pol Pol de Irukurutzeta, «la medalla de Oro al gran divulgador gráfico».
A la que llegamos, con el MdB presidiendo la misma, donde las vistas son de agradecer, tanto de parte de la Tierra de Ayala - Aiara Herri, con el pueblo de Amurrio a sus pies, como de entornos más lejanos, como el mismo Gorbeia
Al año siguiente, en 1927, en Madariaga (Izarraitz), le dedicaron un homenaje por su «intensa, entusiasta y desinteresada propaganda gráfica en pro del alpinismo». En 1929 el Primer Congreso de Estadios Vascos le dio el primer premio de reportajes y el Centro de Atracción y Turismo de San Sebastián, le premió por su colección de escudos heráldicos.
En 1934, en reconocimiento de su labor divulgadora del montañismo, le concedieron la Medalla al Mérito. En 1943 la Delegación Regional de Montaña le otorga la Medalla al Mérito Montañero en categoría regional y en 1946 la Medalla Nacional al Mérito Deportivo de Montaña.
Lo que hasta hace poco ha estado cercado con estacas y alambre de espino, ahora ha sido reemplazado con la protección individual de algunos retoños de árbol que parece que quieren asentarse en la cima de Babio
El “Fotógrafo Águila” fue un gran trabajador y desde su pequeño estudio de Eibar llegó a colaborar, durante su trayectoria como profesional de la imagen, con una veintena de publicaciones periódicas.
En Donostia publicó en La Voz de Guipúzcoa, Novedades, Erria, El Diario Vasco, La Voz de España y Unidad; En Bilbo también utilizaron sus fotografías El Liberal, Excelsior, Excelsius, El Pueblo Vasco, El Nervión, Euzkadi, Hierro, La Gaceta del Norte, El Noticiero y El Correo Español; En Madrid imprimieron sus imágenes ABC, Ahora, As, Luz, La Nación, Esto; En Barcelona, La Hormiga de Oro difundió sus imágenes y en Buenos Aires, La Basconia le dedicó numerosas portadas.
En 1962 un incendio quemó parte del estudio y amenazó su archivo fotográfico. Un SOS se lanzó en los periódicos para conservar la memoria gráfica de medio siglo. Por fin, en 1966 José de Artetxe acudió de parte de la Diputación Foral de Gipuzkoa a recoger las cajas que contienen su archivo. El “Fotógrafo Águila” gastado por la edad le dijo como despedida: «Para hacer lo que yo he hecho hay que tener fe y luego amar a Euskalerria». José de Artetxe narra cómo se arrasaron los ojos «ojos de hombre puro, ojos de niño grande» cuando el jeep de Diputación terminó de cargar las últimas cajas del archivo.
El 18 de febrero de 1972 falleció Indalecio Ojanguren Arrillaga, pionero y propagandista gráfico del alpinismo vasco. El veterano fotoperiodista de La Gaceta del Norte, Cecilio tras conocer la muerte del “Fotógrafo Águila” escribe: «hombre bueno toda su vida que puedo asegurar se paseó por el asfalto, montañas y pueblos creando nada más que amistades, con su gracejo al hablar medio castellano medio vasco, vivo, dinámico y estupendo reportero gráfico, para la prensa nacional y extranjero, no se movía una pieza en todo el País Vasco que no estuviese presente con su cámara (…). Así conocí yo a Indalecio Ojanguren y fui uno de sus hinchas como se dice ahora. Fue él quien siendo yo niño me envenenó en la profesión que he ejercido casi toda mi vida».
El mismo año de fallecer Ojanguren las excavadoras derribaron su estudio para ampliar la calle San Juan de la villa armera. Años después el Ayuntamiento de Eibar en reconocimiento a sus méritos le puso su nombre a una calle.
Pero quedan sus imágenes, su herencia gráfica de una época de sombras y luces. En la actualidad, el archivo Ojanguren es propiedad de la Diputación Foral de Gipuzkoa y está recogido en un fondo de más de 8.000 fotografías. Están al cuidado del Archivo General de Tolosa y se pueden consultar mediante microfichas, que también están duplicadas y puestas a disposición pública en el Koldo Mitxelena de Donostia. Además, existe una copia de este fondo en el Archivo Municipal del Ayuntamiento de Eibar.
Fotografías de Ojanguren están publicadas en la colección que Gerediaga Elkartea editó bajo el epígrafe «Durango Merinaldeko Irudi Kuadernoak» entre los que destaca «Urkiola Indalecio Ojangurenen argazkietan» impreso en 1993. Se trata de un cuidado catálogo editado en colaboración con el grupo Tabira Mendizale taldea y el Patronato del Parque Natural de Urkiola a partir de una exposición homenaje a Indalecio Ojanguren. También el PhotoMuseum de Zarautz ha realizado exposiciones temáticas del fondo Ojanguren propiedad de la Diputación Foral de Gipuzkoa.
El Ayuntamiento de Eibar realizó en 1988 una exposición antológica con más de doscientas ampliaciones a 30×40 realizadas a partir de los negativos en placa originales, con motivo del centenario del nacimiento de Indalecio Ojanguren.
El Club Deportivo Eibar, publicó en 1999 un libro conmemorativo del 75 aniversario de la entidad. La Escuela de Armería en Eibar, realizó a Indalecio Ojanguren múltiples encargos en los que destacan las visitas de personalidades de la política anteriores a la Guerra Civil.
El valor actual de la obra del “Fotógrafo Águila” está en que Ojanguren fue observador y, sobre todo, constante en sus dos grandes aficiones: la fotografía y el alpinismo. Su espíritu de coleccionista le empujó a conocer y su profesión le obligó a difundirlo.
En este mes de julio 2026 se retomarán nuevamente las excavaciones del poblado de la Edad de Hierro en la ladera cerca de la cima de Babio. Esta cata corresponde a los trabajos arqueológicos del año anterior 2025 y que este año tendrán continuación
Ver elmontanerodebabio.blogspot.com/2020/08/el-verano-auna-las-ganas-de-conocer
Como añadido final, aunque sin relación alguna con los protagonistas que aparecen serigrafiados en la camiseta del Concurso de los Cien montes, plasmemos lo que dice la revista PYRENAICA, nº 65, año 1925 sobre dos refugios, un homenaje y una gratitud.
Cata de apreciables dimensiones que será excavada más en profundidad por la Sociedad Aranzadi hasta llegar a la roca madre
Refugio de Urbia (Aitzgorri). –Este magnífico
refugio, proyectado por D. Manuel Smith, se debe principalmente al jefe de la
Parzonería de Aitzgorri, D. Ignacio Aramburu, a quien los montañeros debemos
profundo reconocimiento. Consta de la vivienda del guarda, la cocina, el «hall»
y habitaciones para los excursionistas. Su aspecto interior es encantador:
arquitectura vasca, y bien, muy bien orientado. Está; en comunicación con la
central de Oñate de la Red Telefónica, y no falta el agua indispensable para el
aseo.
Digamos dos palabras del grato acontecimiento de su inauguración:
El día 30 de agosto, conforme se había dispuesto por la Real Parzonería de Aitzgorri, se celebró la inauguración del Refugio de Urbía con asistencia de más de 2.000 excursionistas.
Entre la numerosísima asistencia de las provincias hermanas, merece hacerse especial mención de la personal adhesión de los navarros, verdaderamente meritoria por la distancia que tuvieron que salvar. De Lecároz llegó el R. P. Lizarra con sus huestes.
La Federación estuvo representada por los delegados de Guipúzcoa, Álava y Navarra, y por el Comité Directivo, el señor presidente y los señores Urrutia y Birigay.
El mendigoizale tolosano Domingo Rezola fijó en la cima de Aitzgorri su buzón, con atinadas recomendaciones que fueron subrayadas por el presidente de la Federación Vasco-Navarra de Alpinismo.
A continuación de la misa celebrada por el P. Lizarralde en la ermita inaugurada el pasado año, en ordenada comitiva se trasladaron las autoridades al Refugio para proceder a su bendición. Celebrada la ceremonia, el Sr. Bandrés impuso la medalla de finalistas a los socios del Club Deportivo de Mondragón, y luego, con unas palabras de felicitación y otras alusivas al acto de inauguración, enalteciendo al jefe de la Parzonería, su amigo de la infancia, D. Ignacio Aramburu, cedió la palabra al cantor de nuestras montañas, D. Esteban Calle Iturrino.
Refugio de Aramotz. –La entidad Sociedad Deportiva de Amorebieta nos participa que pone a la disposición de los federados el Refugio de Aramotz, al pie del Pico de Burbilla y a la entrada del laberinto calcáreo de Aramotz, que por arriendo ha pasado a ser de su uso.
En nombre de la Federación, hacemos presente nuestra estimación al generoso ofrecimiento de la Deportiva de Amorebieta.
Homenaje de la villa de Elgueta a la F. V. N. de A. –Cumplimentando el acuerdo del Ayuntamiento de Elgueta, el Sr. G. Ercilla, encariñado con el pueblo y la causa alpina, ha regalado una placa esmaltada con esta inscripción: «Elgueta-Plaza del Alpinismo», en conmemoración de la Asamblea de constitución de la Federación Vasco-Navarra de Alpinismo, el 18 de mayo de 1924, y que dará su nombre a la plaza principal de la villa.
Deseando la Federación hacer ostensible su gratitud a la villa de Elgueta y a su digno alcalde, Sr. Ascasíbar, por la honrosa distinción, ha retrasado este momento para lograr una mayor brillantez, acordando hacerlo a la celebración de la segunda Asamblea general para la renovación de cargos.
Mientras el MdB disfruta, por unos instantes de la camiseta conmemorativa del Concurso de los Cien Montes, también enarbola la bandera nacional bajo el cielo de la Tierra de Ayala - Aiara Herri
Gratitud. –Hacemos presente nuestra gratitud, a los señores: alcalde y pueblo de Elgueta; don Gregorio de Ercilla; Parzonería de Aitzgorri y su jefe don Ignacio Aramburu; Ayuntamiento de Vergara; Diputaciones Vascongadas; Zumárraga F. B. C. Cumplamos con nuestro deber: como federados, como entidades y como Federación.
Aquella recomendación que os hicimos de que, sin aguardar a iniciativas ajenas, cada cual, entidad o federado, debía moverse por sí y ante sí, ha sido felizmente secundada.
Sin apelaciones «federativas», las entidades han organizado excursiones oficiales, y los individuos hemos frecuentado la montaña en mayor número que el año anterior.
No ha surgido la menor discrepancia en nuestras filas; la unión de sentimientos y aspiraciones es unánime; federativos distanciados entre sí por otros deportes, en la montaña se encuentran y sellan lazos de imborrable amistad.
En esta instantánea, con la mirada puesta hacia una parte del municipio de Ayala-Aiara, la bandera pomelada o del carbunclo pomelado luce con todo esplendor sus bellos colores
El concepto de la educación alpina no es vana palabrería; sus efectos se palpan; los jóvenes amantes de la montaña, se conducen de distinto modo al de esas turbas tumultuarias que su goce consiste en molestar a los demás; ¡¡pero aún hemos de llegar a grados de mayor perfeccionamiento!!
Nosotros, los directivos, no hemos hecho nada y sin embargo tenemos la presunción de haber hecho todo lo que hemos podido.
Ni un solo día hemos olvidado el mandato que recibimos; ni una sola semana hemos eludido el cumplimiento del deber.
Hemos dado cuanto somos; necesitamos de los demás para aprender lo que ignoramos.
Únicamente nos permitimos advertir a nuestros sucesores, que, al establecer sus mejores orientaciones, lo hagan sin prescindir de los que quedamos detrás; sin esa cultura exquisita, tan envidiada, pero no indispensable para «hacer cosas», tenemos la pretensión de seguir laborando por la Federación.
Recordaremos estos dos años de vida, como los más felices de nuestra campaña social; ¡ojalá que no haya sido una labor efímera, y que los años de la Federación Alpina se cuenten por décadas, cuartos de siglo, medio siglo, etc.!
Bilbao, 31 de diciembre de 1925.
Presidente, Antonio Bandrés y Azcue. Vicepresidente, Juan José de Sarria y Zubiaurre. Tesorero, Félix Garbi. Vocales, Ireneo Birigay, Federico Urrutia, Agustín Arnáez y Enrique Echevarrieta. Secretario, Ángel de Sopeña y Orueta.
Relacionado con Orduña/Urduina, en el libro del club Deportivo Eibar aparecen estos retazos sobre el protagonismo montañero de algunos socios del Club Deportivo Orduñés:
– 6 finalistas del año 1924: señores Salvador Plágaro, Eugenio Madaria, José M. Zubizarreta, Valentín Larrínaga, Sebastián Lezana y Florencio Lezana.
– 1 finalista del año 1925: señor Pedro de Eguiluz.
En 1925, el Club Deportivo Orduñés tenía 60 asociados.
Otra bella estampa del MdB, en su cima y morada de Babio, ondeando la bandera de nuestro pequeño País y, frente a ellos, el vértice geodésico, ahora pintado de azul y con el anagrama reivindicativo, pidiendo el regreso de los presos políticos vascos a Euskal Herria "Presoak etxera"
Para finalizar la visita al MdB en su morada de Babio, durante un rato aventamos a los cuatro vientos la bandera pomelada o del carbunclo pomelado. La bandera Nacional que nos identifica como Pueblo, que la ignorancia o más bien la inquina nacionalista quiere sustituirla por una bandera sin tradición histórica, arrumbando a la que representa a todas y todos los Nabarros. Entendiendo estos dentro del concepto político que en forma de Estado independiente de Nabarra ha existido y subsistido durante siglos y que, pese a la bota aplastante y humillante del imperialismo hispano-francés, quiere vivir en libertad e igualdad de derechos que cualquier otro estado de los hoy existentes.
Biografía de Indalecio Ojanguren (Egilea/Autor: Jose Valderrey, 2004) se puede ver en: https://www.deporeibar.com/aldizkaria/es/biografia-de-indalecio-ojanguren/. Aparte, claro está, del contenido que sobre el particular nos describe la Wikipedia.















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