| Más contento que unas castañuelas españolas |
Excursión Fin de Año con “Mendiko Lagunak mendi Taldea” de Amurrio
El motivo de la excursión era celebrar el Fin de Curso 2011 del club de montaña
de Amurrio Mendiko Lagunak con la ascensión al monte Costalera, enclavado
en la Sierra de Kodes, y después darse un baño con el buen vino riojano
acompañado de suculenta comida en la villa de Laguardia.
Si bien la salida estaba concertada a las 8:00 en el sitio
de costumbre, por motivos de tener que esperar a una “señorita”, que se le
quedaron las sábanas pegadas, se salió veinte minutos más tarde. El día que
figuraba para tal celebración era el 17 de diciembre del pasado año, y así se
realizó con la diferencia de que tuvo que trastocarse parte del recorrido y no
precisamente por el retraso en la salida, sino por las inclemencias del tiempo.
Fue el fin de semana anticipo del tiempo que luego trajo este mes de febrero
pasado. Tal es así, que tras atravesar media Araba/Álava en autobús, en el
puerto de Azázeta, la carretera se vistió con un pequeño manto de nieve.
A las 10:00 se entró en el pueblo de Santa Cruz de Campezo, punto de arranque para hollar el Costalera
(1.234 msnm) y punto también donde, tras suponer fehacientemente que en la cima
de dicho monte la nieve dificultaría, cuando no imposibilitaría, alcanzarla, máxime
con el cresterío rocoso en los últimos metros y el añadido de la niebla, se
decide posponer la ascensión a este señorial monte. Activando el plan B, es
decir, seguir en autobús hasta la localidad de Lagrán para luego, a pie,
atravesar el puerto de Toro y descender a la Guardia por el camino conocido como
“Ruta del Vino y del Pescado”.
Así pues, rumbo a Lagrán, pero antes hubo que pasar por los
pequeños pueblos de Genevilla, Cabredo (pueblo de unos 100 hab.), con su
particular y estrecha calle-carretera donde el autobús se las deseo para
atravesarlo –con decir que desde las ventanillas se veían los tejados de las
casas y se podían tocar–. Para más satisfacción del personal, tocó hacer una
paradita, mientras se hacía el repostaje de fueloil desde la furgoneta, parada
en medio de la calle, al domicilio correspondiente que en ese momento tocaba.
No había margen físico para adelantar.