jueves, 9 de abril de 2026

El caserío Pardiogotxi y la ericera localizada durante un paseo matinal por el desamparado y abandonado paraje singular de Kuskumendi-Goikomendi

 Caserío Pardiogotxi

La ericera sepultada por la maleza y el arbolado caído y, más adelante, el panel que informa de la función y aprovechamiento que tuvo el fruto del castaño

 

El caserío Pardiogotxi y la ericera localizada durante un paseo matinal por el desamparado y abandonado paraje singular de Kuskumendi-Goikomendi

Hoy (05/04/2026) nos hemos acercado a saludar a nuestro entrañable amigo, el Montañero de Babio, que habita en la cima homónima y ya de paso hemos celebrado la fiesta patria de los Vascongados que suelen celebrarla los domingos de Pascua o de Resurrección, según siguen los cánones que manda la Santa Madre Iglesia, pero nosotros lo hemos hecho con la bandera nacional, es decir, la pomelada o del carbunclo pomelado. Hoy hemos elevado al cielo de Babio la variante de la misma, la del escudo extendido a lo largo del fondo rojo de toda ella.

En la cima ha habido bastante afluencia de gente, aunque la misma ha afluido a cuenta gotas: unos venían solos, otros acompañados, otros en familia, otros en grupo y con prismáticos para ver volar los pájaros (venían con guía en evento organizado por la Oficina de Turismo de Orduña) y algún que otro en bicicleta.

Pero no venían en plan de celebrar este día de la “patria” Vascongada o de Euskadi sino por influencia del buen tiempo, con sol y temperatura agradable, que les ha empujado a subir, aunque la mayoría desde el pueblo de Mendeika, a diferencia de lo que solemos hacer nosotros, venidos desde Amurrio, vía Etxegoien.

 

 

 

 

 

 

 

La pomelada y los dos MdB en la cima de Babio, el día del Aberri Eguna de los Vascongados

 

Nos hemos encontrado que al MdB lo han vestido con la chaqueta de trabajo de la fábrica de Tubos Reunidos en solidaridad y denuncia con la situación que están viviendo sus trabajadores con la posible pérdida de puestos de trabajo, por lo que para la foto de rigor la hemos tenido que desabotonar. No es recomendable alterar la fisonomía escultórica del MdB ni con banderas ni chaquetas de denuncia. Puede valer, sí puntualmente, pero no a perpetuidad pues atenta con la esencia misma de la escultura de Luis Padura.

Después de la foto hemos vuelto a abotonar la chaqueta al MdB, pero dejando claro lo dicho antes y lo que dijimos cuando se le ancló la ikurrina vascongada en la misma escultura (El anclaje permanente y, además, sin permiso de una ikurrina en la cima de Babio es contraproducente y hace peligrar la escultura del MdB). Poco más ha dado esta mañanera de Domingo de Resurrección para los cristianos. 

Al día siguiente (06/04/2026), Lunes de Pascua, según también el cristianismo, hicimos otra escapadita montañera y mañanera, esta vez por los montes, al norte de Amurrio.

Cogimos el camino del caserío Larra, pasando antes por Bainueta Kiroldegia y Basarte futbol-zelaia. Dejando atrás Larra, andamos unos metros por la “muga” de Amurrio con Larrinbe y proseguimos camino del barrio Pardio, ahora formado por un solo caserío.

 

 

 

 Colgante y adhesivo al árbol

 

Arte anónimo al aire libre que siempre se agradece en los paseos montañeros

 

En la primera subida hacia el mismo, antes de llegar al término de El Jaro nos sale al camino algo colgante de un árbol que parece ser una raqueta de nieve de los tiempos de nuestros mayores y unos colgantes hechos con caracolillos y pequeñas conchas. Tiene su gracia y se agradece ver cosas así que denotan que hay artistas anónimos que dan rienda suelta a su creación artística. También encontramos algún animalillo que a los niños pequeños entristece y algún objeto o extraño calzado olvidado.

 

Sandalia y sagutxu & Sagutxu y sandalia  

 

 

 

 

Cerca del caserío Pardiogotxi contemplamos esta panorámica de la Sierra de Sálbada con Txarlazo, Bidarbide, Iturrigorri, Ungino, Eskutxi y algunos otros picos más. Delante, los montes Burubio y Babio y la plantación de cepas jóvenes de vid

 

 

Estando frente al mismo caserío de Pardio, conocido como Pardiogutia o Pardiogotxi (Pardio de Arriba), comprobamos que su rehabilitación va por el buen camino, después de tantos años deshabitado. En una entrada de unos años atrás, dejamos constancia del proyecto rehabilitatorio que había del mismo y del momento del enlace nupcial que tuvo de escenario los alrededores del caserío. (Ver Pardio se viste de gala).

  

Imagen del único caserío del barrio Pardio en una toma hecha de frente y desde atrás 

 

 

Nosotros, como barcos con viento en vela, seguimos navegando, en este caso andando, para más adelante afrontar el prolongado y exigente repecho que nos dejará en la cima de Kuskumendi.

Subiendo el mismo, llegamos al descanso donde parece que han limpiado el entorno del panel orientativo que ahí se encuentra, pero vemos que ahora está tirado. ¿Se piensa hacer algo? En derredor del mismo yace semienterrado desde hace ya tiempo la valla o pretil de madera que lo rodeaba.

 

 

 

 

La imagen lo dice todo

 

 

 La cima de Kuskumendi (594 m), poco antes de alcanzarla

En la cima de Kuskumendi (594 m) observamos también que la caída que describe el mirador del balcón colgante también ha sido limpiada de maleza, aunque los dos paneles orientativos siguen estando semiborrados, inutilizados como tales.

 

 

Mirador y paneles de orientación en la cima de Kuskumendi

 

 

Buzón montañero del club Mendiko Lagunak mendi Taldea de Amurrio

 

Decir también que los senderos que serpentean el largo repecho de esta ladera sur de Kuskumendi están impracticables por estar desaparecidos, borrados sus contornos. Se ve que al Ayuntamiento o al concejal de Montes del mismo le queda grande el cargo de su departamento y nada han hecho para recuperarlos, máxime habiendo en los mismos distintos letreros con información de la población arbórea que coloniza el lugar.

Nos despedimos de “Kusku” y descendemos a la planicie del aparcamiento de coches para enfilar la tranquila subida al otro monte, Goikomendi (598 m). La cima del mismo lo preside el buzón colocado por el club Mendiko Lagunak mendi Taldea de Amurrio y en su cara norte, se halla la cueva o abrigo de la que sale una hilera de trinchera construida en tiempos de la Guerra Civil española. (El club amurriarra de montaña tiene clavados también sendos buzones en la anterior cima de Kuskumendi y en la cima de Bardaola, ésta cerca de los anteriores).

 

 

 

Cima de Goikomendi (598 m)

 

 

Charca para disfrute de las ranas en las estribaciones de Goikomendi

 

Antes de alcanzar la cima, en la ladera sureste del mismo, se asienta una Charca para delicia de las ranas que está protegida, adecentada y bien cuidada y, muy cerca, la Carbonera que da sustento, al menos una vez al año, a Olentzero que allí mora durante la temporada de la elaboración del carbón o ikatza, teniendo hasta buzón por si el cartero tiene que subirle y entregarle alguna carta. La misma también aparece en buen estado, máxime que fue hace cuatro años cuando se renovó toda ella, tras estar un largo año abandonada luego de caerle un brazo de haya que la dejó tocada. (Ver, sobre la construcción de la nueva carbonera, Olentzero ya tiene preparada la carbonera).

 

 

La carbonera y el buzón del entrañable Olentzero 

 

 

Estando en este lugar, nos viene a la cabeza visitar la Ericera que se encuentra dentro de este paraje, más o menos en la falda de la ladera S-SO de Goikomendi. Así que de la carbonera descendemos por el camino, guiándonos por los postes azulados que a media altura se alzan del suelo y que escoltan el camino, separados a cierta distancia unos de otros. Pero ¡sorpresa!, sorpresa desagradable, pues después de pasar junto a 2 ó 3 de los mismos, al resto se los ha comido el matorral de zarzas y otras hierbas molestas que interceptan nuestro camino y nos impiden avanzar. Tras deambular para intentar ver por dónde, supuestamente, sigue el recorrido, nos damos la vuelta.

Volvemos a la carbonera y tras proseguir camino abajo, hacia la planicie y cruce de caminos de Bostaratxeta, a la altura de las colmenas decidimos desviarnos y atacar por este lado norte de Goikomendi, por donde discurre la senda a la que hubiéramos llegado si no se hubiese truncado el recorrido anterior. Ahí, que vamos. Nos metemos por el joven hayedo y andando, encontramos nuevos postes azulados a media altura sobre el suelo a los que seguimos para, nuevamente –¡qué mala suerte!–, desaparecer los mismos. Está visto que nuestro gozo, nuestro propósito, en un pozo.

Desistiendo del intento de encontrar la ericera, echamos mano del GPS para encontrar un camino, uno por donde tirar, sin tener que desandar nuestros pasos. Mirando el mismo, nos marca que unos metros más adelante sale un camino por el que poder volver. 

Salimos a su encuentro y accedemos al extremo final del mismo por lo que habría que tirar hacia la derecha, dirección norte, para enlazar con la pista que va al barrio Aldama. Pero no. Vamos a tirar hacia la izquierda, a ver qué encontramos y efectivamente, al de unos pocos metros el camino desaparece, sin continuidad, pero con la vista alzada oteamos en el horizonte que el camino confluye seguidamente en un sendero que asciende por un corto repecho. Subiéndolo vemos a la izquierda, entre el cerrado bosque, asomar la imagen de un gran panel que sobresale entre la espesura arbórea.

En este momento se diría que el corazón se acelera, que las palpitaciones del mismo se incrementan por la alegría de que al final lo hemos conseguido, de que ahí seguramente está le ericera.

Terminamos de subir dicho sendero y después de sortear y evitar algún que otro obstáculo de madera caída, zarzas, etc., llegamos al kirikino, a la ericera. Bueno, llegamos al panel que ya tiene unos “okupas” como los dos retoños de haya que en posición erguida y vertical crecen en uno de los marcos del mismo. Pero sí, detrás de él, a escasos metros, está la ericera, kirikino o kortina como más os guste llamarlo. Pero –¡cuánto “pero”!– mil árboles caídos encima de la ericera que la sepultan y que seguro que la han dañado.

(Kortina o kirikino-hesi (kirikinausi Orozkon): Cercado de piedra o de ramas entrecruzadas y sin techumbre donde se almacenaban y guardaban –y servía de salvaguarda de las alimañas– las castañas envueltas con su erizo que, en otro tiempo, eran unos de los alimentos principales en la dieta con la que saciaban el hambre los que nos precedieron. Tal es así, que los alimentaba siete meses al año).

 

El panel encontrado de la ericera y los dos "ocupas" que viven a su costa

 

Algunas de las frases escritas que encabezan los textos, en el enorme panel, hablan del castaño como “El árbol de los cien caballos”, “El octubre de los pobres” o “La despensa de nuestros abuelos”. A la castaña se la conocía como el “pan de los bosques” o el “pan de los pobres”, no soliendo faltar en los caseríos de nuestro País como uno de los alimentos básicos.

Seguramente, que la ericera no es original, es decir, que no ha estado ahí desde siempre, sino que se construyó para la ocasión, con intención de reactivar todo el entorno, poniendo en valor, junto con la ericera, carbonera y colmenas, la señalización descriptiva tanto de la vegetación autóctona como de las más de cincuenta especies de frondosas que ahí conviven y habitan y crecen, a la par de concebir senderos para acercarse fácilmente a todas ellas. Es por ello que a todo este espacio forestal el Ayuntamiento de Amurrio lo declaró Parque Natural Goikomendi-Kuskumendi, abarcando 40 Has. de extensión.

 

La ericera o kortina, kirikino-hesi en un estado lamentable por la dejadez o/y falta de cuidado del Ayto. de Amurrio

 

Ha costado encontrarla y ver el estado en que se encuentra todo su entorno. Y ha costado por la incompetencia del Ayuntamiento de Amurrio que tiene todo este paraje singular y, oficialmente protegido, abandonado y, por supuesto, olvidado y desprotegido.

Podemos apostar que nuestro alcalde ni con la ayuda del GPS la hubiera encontrado, a no ser que le chiven o le señalen el camino. Y eso que los entornos de Kuskumendi y Goikomendi están declarados parajes singulares con paneles, sendas y letreros que identifican con enseñanzas sobre la utilización y aprovechamiento de la madera de los árboles que ocupan dicho hábitat.

Es decir, es un lugar de interpretación del medio, donde hay distintas especies de árboles, una recreación carbonera y un largo etcétera. Aun así, está todo el entorno abandonado, echando tierra sobre la labor y el bien hacer que se hiciera en legislaturas anteriores para revitalizar tan mágico enclave natural y paisajístico.

La pregunta que debemos hacernos, después de toda esta peripecia mañanera y de ver que este entorno –como decíamos, oficialmente protegido– se encuentra desatendido, es ¿hasta cuándo va a seguir estando abandonado y, consecuentemente, deteriorándose por el transcurso de los años?

Igual tendríamos que llamar al anterior alcalde y al concejal de Montes, Pablo R. Isasi y Juanjo Yarritu, respectivamente, que fueron los que pusieron en marcha el programa de protección y conservación de este paraje, dándole un sentido educativo para enseñarnos la función que cumple el árbol dentro de la naturaleza y los oficios y beneficios que la misma genera.

 

La ericera muestra las huellas del olvido y el abandono de varios años

 

Al igual que debemos preguntarnos dónde quedan o dónde están aquellos Naturbideak señalizados al tiempo por el Ayuntamiento de Amurrio con traviesas ferroviarias en pie y numeradas que te iban llevando por los distintos recorridos de esta zona boscosa del norte del pueblo de Amurrio pero que con los años han quedado en el olvido, junto con los trípticos informativos que acompañaban a los mismos.

Sí, ya sabemos que se mantienen en pie, pues los vemos al andar por estos parajes, pero muchos sin saber su función, por falta de cuidado y mantenimiento y, a veces, por su falta de continuidad en el recorrido y la falta de información de su cometido y de lo que representan.

Y decimos llamar a los anteriores mandatarios porque a los que llevan, en estos momentos, el timón del Ayuntamiento de Amurrio, el tema de protección y adecentamiento, activando nuevamente el entorno para que mejor conozcan la naturaleza y la función de la misma los ciudadanos de ahora, hoy día más urbanitas que rurales, les queda demasiado grande o, usando una palabra un tanto olvidada, son unos “pasotas” de tomo y lomo.

Dejando de lado esta cuestión del abandono municipal de este paraje y otros del entorno, tras localizar la ericera, tiramos monte arriba y fuimos a parar de nuevo a la carbonera de Olentzero. Menos mal que no andaba por allí pues si no, el vernos pasar hasta tres veces en una mañana, le hubiera traído un “mal pensar”.

 

La vaca, atenta y observadora. Como para no tenerla respeto. Su mirada nos invita a andar sigilosamente 

 

Viendo que las horas se echaban encima, aunque no había prisa alguna y volver atrás por Kuskumendi, Pardio, Larra no nos convencía, tiramos “p´alante”, camino del barrio Aldama y por el mismo, por la pista al que se accede, volver a Amurrio-centro, porque por donde estamos también es Amurrio-pueblo o jurisdicción del pueblo de Amurrio. 

En la explanada y cruce de caminos que es también aparcamiento de vehículos o/y apilamiento de troncos de árboles talados en el término de Bostaratxeta, tomamos el camino a Aldama. Por cierto, la señal indicativa en el cruce pone “San Simón/San Judas”. Y está bien, pero por encima de ese nombre, y antes que ese nombre, está el de “Aldama” que se ha ignorado. ¿Habrá sido por influencia de la Iglesia que sigue teniendo más poder terrenal que celestial? Sería aceptado y acertado enmendar el agravio.

  

A la señal le falta la denominación toponímica que hubiera sido la mejor indicación para el lugar que señala

 

En Aldama, en la ermita se celebra su festividad el 28 de octubre que en los últimos años se recuerda, además de con la tradicional misa, con un sustancioso y generoso aperitivo o piscolabis del que todxs salimos satisfechxs y la rifa gratuita con sorteo de unos libros que hablan de Amurrio y de las y los amurrianos.

  

Ermita de San Simón y San Judas en el barrio Aldama, sin la campana, por precaución

 

Hay que hacer especial mención, por su dedicación para perpetuar la celebración de esta efeméride, a la labor que realiza José Luis Albizua Iturrino, para mantener viva esta fiesta, que a su vez ha sido el promotor del carrillón de la torre de la iglesia de Santa María de Amurrio que se ha convertido en el más grande de Euskadi con 25 campanas.

  

Caserío Bergantzena, frente a la ermita, que se está dejando caer en la ruina... por dejadez también

 

Al lado de la ermita, aún aguanta el caserío Bergantzena que según tenemos entendido es propiedad del Gobierno Vasco y que tanto él o el propio Ayuntamiento de Amurrio por cercanía, podrían rehabilitarlo haciendo con ello una especie de Escuela o Taller de la Construcción para formar a futuros albañiles. Detrás de la ermita se erige enhiesto el caserío Juandorena, imponente en altura y en todo.

Más abajo del camino se asoma el caserío (E)Txabarriko y subiendo la cuesta del mismo, lo que queda del caserío Olarieta, casa de nacimiento del que ostentara el título pontificio de “Conde de Aldama” y, frente a éste, los dos Andiko, ya desaparecidos y sepultados sus restos bajo la maleza (Ver en profundidad, sobre Aldama y sus caseríos, el enlace El barrio Aldama de Amurrio y la devoción a los Santos Simón y Judas y también Aldama, su fiesta y una canción venida de Madrid).

 

 

Caserío Olarieta o lo que queda de él. Antigua morada del Conde de Aldama  

Y al otro lado del camino, adentrado en la espesura, se hallaban los dos caseríos Andiko de los que no queda nada. A lo sumo algún resto de labea u horno

 

Ya desde aquí no hay pérdida para llegar al centro de Amurrio pues esta pista, cementada en tiempos del mandato de Pablo R. Isasi, nos llevará a nuestro punto de partida. Al final de la misma, en el barrio Orue nos encontramos con el camino alterado en su suelo que ahora aparece apelmazado con gravilla y grijo. No sabemos si era necesario, aunque para esto sí hay dinero, pero nos gustaba más antes, cuando nuestros pies andaban por un suelo alfombrado en verde.

 

Este tramo corto de camino del barrio Orue, por el que antes se andaba sobre alfombra verde, lo han convertido en camino insulso y gris

 

Cerca de la intersección de los barrios Orue y Abiaga, pero en el primero, se encuentra un Calero y lo que queda de un Molino que la Asociación Etnográfica AZTARNA Etnografia Elkartea de Amurrio quiere recuperar y poner en valor para conocimiento de las próximas generaciones.

Igualmente, dicha Asociación anda estudiando la posibilidad de recuperar algunas fuentes, éstas fuera del municipio de Amurrio, como la que se encuentra antes de la curva de los caseríos de Eskartegi en la carretera de Altube y la fuente bicentenaria, arriba del puerto Altube, y algunas otras más, así también limpiar de maleza el puente Jaundia.

A ver si todo sigue su curso y tienen suerte y, para este verano, los vemos trabajando con ayuda del voluntariado en algunas de estas actuaciones posibles. Tiempo atrás dicha Asociación propició las temporadas de excavación del poblado fortificado de la Edad de Hierro de Babio (El verano aúna las ganas de conocer a nuestros antepasados de Babio) o la excavación del abrigo y del asentamiento estacional de Zaldibartxo en Sarria (Zuia).

Ahora, por qué no, también podrían añadir a todo lo anterior la recuperación de la ericera que el Ayuntamiento de Amurrio tiene un tanto y un bastante abandonada. Eso sí, no están para muchos trotes ni para dar tantos palos a la vez. Todo ello se haría escalonadamente, poco a poco que, aunque el tiempo pasa también es verdad que el mismo no escasea.

Esto es lo que ha dado de sí la larga mañana del Lunes de Pascua, del día 6 de abril de 2026, desde las 10:45 a 16:15. Al pasar junto al caserío Albizua Iturrino, en el barrio Orue donde está instalada la estación meteorológica, el reloj electrónico de la fachada marcaba las 15:47 y 27º de temperatura (Ver El caserío Albizua Iturrino es noticia).

  

 

Hora y temperatura al paso por el barrio Orue, camino del centro del pueblo 

 

 

Cinco horas y media bien aprovechadas, absorbiendo la esencia primaveral de los montes del norte de Amurrio. Y ya sabemos que hay unos cuantos, como son: Bostaratxeta, Bardaola, Bidabe, Bakuna, Aspaltza, Eskorla (el más alto de Amurrio) e Inordui y Kurtsioste (Un garbeo montañero y mañanero por los alrededores de Amurrio), etc. y alternando entre ellos, se encuentran el yacimiento romano del Elexazar o el barrio Onsoño, no lejos de Aldama. ¡Ah!, Mariaka y Fabián, el fuerte o forzudo de la torre Mariaka, leyenda que enorgullece a las y a los amurrianos o amurriarrak.

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