domingo, 13 de septiembre de 2020

El Cañón de Delika, el Salto del río Nervión y sus Ojines, en un día apacible y caluroso

 

La imagen engaña, pues parece estar cerca el “salto” pero, para llegar al mismo, aún queda algún kilómetro

 

 

Estando cerca, avanzamos utilizando ahora también las manos sin perder de vista lo que de lejos y en lo alto no deja de guiarnos: el mirador (dcha.) y el salto o cascada (izda.),

 

 El Cañón de Delika, el Salto del río Nervión y sus Ojines, en un día apacible y caluroso

Salida interesante la de hoy (25/08/2020) –en realidad, todas lo son–, por lo que aprovechando que teníamos un día de asueto y un día de sol y calor que la mañana ya presagiaba, nos decidimos por ir a visitar el lugar donde el agua rompe tras caída vertiginosa y se convierte en el río que, kilómetros más abajo, conforma la silueta de un estable río Nervión hasta llegar a Bilbo.

Para ello teníamos pensado realizar el camino que separa Orduña-Urduina y Delika en bicicleta, pero ¡percances de la vida! dos días antes, el domingo por más señas, al transitar por el bidegorri del Parque Lineal del Nervión y tras volver de la “República” de Areta, allende a Laudio-Llodio, la bicicleta pinchó. Fue cerca del caserío Zamora (Zamaura “garganta de agua”), en Amurrio, por la graciosa culpa de la Diputación alavesa que se le agotó el presupuesto y no les llegó para cementar unos pocos m2, en la intersección del camino a dicho caserío. Menos mal que fue ya de vuelta y no nos trastocó mucho la tarde.

Como consecuencia de lo anterior, la alternativa ha sido hacerlo todo a pie. Así que después de bajar de mi morada de Babio, nos dirigimos a la estación del ff. cc. de Amurrio para, con este medio de locomoción, acercarnos a Orduña/Urduina.

 

Edificio, reformado para Centro Social, que antes fue la escuela del pueblo de Delika

 

 

Casa Consistorial, sede del extinto Ayuntamiento de Arrastaria

 

(En el trayecto vimos cómo van las obras de la circunvalación que atraviesa y desfigura el pueblo de Saratxo. Obra innecesaria que destruirá y/o partirá dicho pueblo, privándole de su paz anterior con esta nueva carretera, producto de la cabezonería de alguna mente obtusa de la Diputación de Álava que se empeña en ir en contra de la opinión y de las alternativas que los propios vecinxs del pueblo sesudamente trabajaron para no sobredimensionar en demasía esta descomunal cicatriz de asfalto de una carretera que, a lo sumo, tan sólo tiene tránsito diario de vehículos de/a la localidad urduinarra. Toda vez que el puerto de Orduña lleva años amortizado, sin apenas uso, tras transferirse el grueso de la circulación de vehículos que soportaba en el pasado, a la autopista).



Casa Torre, desmochada y en estado de desaparecer para la Historia. Como características reseñables sus dos acceso inferior y superior en forma de arco ojival. (Ver artículo publicado en la revista Aztarna, en la pág. 15: https://aztarna.es/revistas/aztarna-12)

 

 

 

Vista de la puerta de acceso inferior y el estado de abandono

 

 

Este pueblo –¡perdón Ciudad!– no lo cruzamos del todo, sino sólo de soslayo, para salir por la carretera de la ermita del Buen Suceso y Plaza de Toros –¡Olé!– que nos conduce a la carretera N-625 la cual cruzamos por la rotonda y enfilamos ya la recta de la carretera local que nos lleva directamente a Delika, antigua capital del valle de Arrastaria.

En 40´nos asomamos a la entrada del pueblo donde para los que vengan en coche les espera un coqueto aparcamiento hecho con gracia, sin necesidad de cementar o asfaltarlo. Aquí el forastero podrá informarse del recorrido por medio del panel informativo e ilustrativo.


 

 

 

 

 

 

 

 

Reconstrucción rústica de una antigua casa, el lado de la casa torre en ruinas

 

Casa Torre, en buen estado, del linaje de los Orue o Guinea

 

También para los más “holgazanes”, o con menos ganas de andar, les espera un reducido espacio para aparcar en la orilla del camino de inicio al recorrido que hoy vamos a emprender. Pero esta segunda alternativa les privará de cruzar el pueblo a pie, no disfrutando ni saboreando las construcciones que en nuestro caminar irán apareciendo, algunas de ellas con historia de siglos.

No hemos comentado que en el trayecto a pie de Orduña a Delika, dejaremos y, a la vez, veremos a nuestra derecha la parte oriental de la sierra de Sálbada (sierra, en parte ayalesa y del Valle de Losa y una pequeñísima parte de Orduña) o La Peña, como los urduinarras la conocen. Pero esta panorámica la disfrutaremos mejor a la vuelta. Sin quererlo, la iremos viendo y observando todo el trayecto.

 

A lo largo del paseo por el pueblo se prodigan señales como ésta que nos indican que vamos bien encaminados

 

Atravesando el pueblo iremos contemplando distintos edificios históricos y otros, a modo de casas más recientes, pero con el marchamo de los mejores caseríos de piedra y madera del País. Entre otros, podremos ver el edificio de una planta de las escuelas que sustituyeron a las de la iglesia, reconvertido en el centro social del pueblo; la que fue Casa Consistorial del ahora extinto Ayuntamiento de Arrastaria; o, hasta hace unos años, el restaurante-asador Uzkiano, etc. En nuestro recorrido por el mismo, se nos va recordando el itinerario que tenemos que seguir, gracias a las señales indicativas.

 

El río Nervión, que pasa por el centro del pueblo de Delika, se vadea por medio de algunos puentes


Ya, al otro lado del pueblo, nos detenemos ante la bella estampa de un antiguo y singular caserío, arquitectónicamente diferenciado, que las autoridades municipales de Amurrio no han tenido mejor idea (u ocurrencia) que plantarle delante todos los containers de residuos de la localidad para que el fiel retrato del mismo quede desdibujado.

 

 

 

 

 

 

Casa en ruinas de interesante arquitectura para el estudio, “adornada” de containers de colores 

 

Cerca de él, hay una fuente-abrevadero que reza ser de 1863 (trae a confusión la última cifra por su trazo borroso) y pasando el mismo, descuelga del cielo el enorme viaducto o puente de piedra de, al menos, cuatro ojos (el arbolado y la exuberante maleza impiden contemplarlo en todo su esplendor) que soporta el paso diario de las locomotoras tirando de hasta 35 vagones para transportar las mercancías de Bilbo a Miranda de Ebro y viceversa.

 

Viaducto del ff. cc. semioculto por la exuberante maleza. Por debajo del mismo seguiremos para pronto llegar al inicio del recorrido oficial de la “Senda Verde”

 

Pasamos por debajo del mismo y, a nada, comienza el recorrido de hoy por la ruta o “Senda Verde del cañón de Delika”. La misma comienza tras franquear la nueva barrera que impide el paso a vehículos no autorizados. Junto a ella se encuentra el aparcamiento informal, no homologado, antes mencionado y otro, más abajo, propiedad del único bar y restaurante que queda en el pueblo. El conocido como “El Infierno” (¿por lo lejos que está o porque aquí comienza o se inicia el camino al salto del Infierno del Cañón de Delika, según dicen?).

 

Acceso oficial a la "Senda Verde del cañón de Delika"

 

Hay que decir que el recorrido de esta Senda Verde de Delika ha consistido, principalmente, en la implantación de los paneles de información de la “senda” y de la descripción del hábitat de la zona y algunas mesas de descanso y merienda, pues el recorrido transcurre por camino carretil, aún en día utilizado por los lugareños con el ganado. Y, como novedad destacable, el pequeño mirador voladizo que cuelga, al principio de la andadura.

 

 

Nuevo y moderno mirador sobre la poza de Los Caballos, junto con el panel informativo

 

 

Así parece más largo

 

 

Y esto se ve desde el mismo

 

Cerramos la barrera, después de pasarla, y tras superar la suave subida nos acercamos al mirador o pasarela de reciente construcción que nos suspende en el aire para contemplar una pequeña represa natural envuelta en pozas con aguas cristalinas de fondo verde. Es el agua del río Nervión, todavía joven, no formado y sin apenas profundidad y en, muchos tramos, nula corriente en esta época. El lugar es conocido como la Poza de Los Caballos, a 5´del restaurante (se debe recordar que desde dicho restaurante transcurre el camino paralelo al río por el que también se alcanza este lugar). (La cascada del infierno (Delika) https://www.youtube.com/watch?v=JZ2R8u_9eRw&list=PLW6VSKM3fJAcB8wJExfxJJVa23faBAqfk&index=15&t=0s. Son 20 intensos segundos grabados en época de bajada de abundante agua por el río y se corresponde con la represa y cascadas que ahora se podrán contemplar desde el moderno mirador voladizo allí instalado).


 

El puente Zalborondo con panel informativo y punto o círculo azul característico de la “senda”

 

 

 

Proseguimos caminando y, sin casi darnos cuenta, nos topamos con el puente de piedra Zalborondo y con su panel anexo que nos informa. Aquí la señalización, indica y avisa de la circular que nos propone. Proseguir al otro lado del puente y volver al mismo. O sea, recorrido por la izquierda y volver por la derecha.

 

Las señales indican la circular a realizar, por la izda. o por la dcha., con llegada y vuelta al mismo punto, situado en el puente Zalborondo

 

Si lo hacemos a la contra, o sea, seguir por la derecha y volver por izquierda, el tramo hasta Arbina es frondoso que, en días de calor como el de hoy, se agradece pues el camino transcurre por entre arbolado. Cojamos uno u otro sentido, el destino es siempre Arbina y la meta final, el puente de piedra. Todo al gusto del montañero, paseante y dominguero.

 

Al otro lado del citado puente, estas 3 mesas merenderos

 

Nosotros cogemos el itinerario de la izquierda que, por otro lado, es el más usual, atravesando el puente Zalborondo. Camino que está despejado, es decir, sin arbolado que nos dé sombra. Pero lo hacemos porque a diferencia de paseantes y domingueros, nuestra meta es llegar, si es posible, hasta la misma caída, desde 220 metros, del río Nervión recién nacido –¡claro que esto sucede en época de lluvias!– y, por esta ruta, se acorta tiempo y espacio.

 

La señal nos indica girar a la dcha. para completar el circuito hasta Zalborondo. Luego la seguiremos. Ahora, desobedecemos y seguimos de frente…


Cuando ya llevamos andando algún que otro kilómetro, el camino, siempre señalizado con postes y círculos o puntos azules, nos avisa que hay que continuar por una curva pronunciada que se dirige hacia la derecha que, si obedecemos, nos llevará de vuelta, haciendo una circular hasta el puente Zalborondo como antes quedó descrito.

 

…Para seguir por la senda paralela al cauce del río que, muchas veces, lo atraviesa en esta época del estío, mientras echamos una mirada retrospectiva a los que nos vienen siguiendo

 

Como somos desobedientes a machamartillo y nuestro propósito es otro, nos salimos del camino y seguimos de frente, ahora por sendero, para acercarnos y avistar el lugar de la caída y la figura del mirador desde donde se contempla la misma y para extasiarnos con el paisaje que, desde este momento, se nos abre a diestra y siniestra, con paredes o murallones que nos anuncian que el circo, obra de la naturaleza, comienza a abrirse. Y, a su vez, tras nuestro avance matutino, cerrarse angostamente hasta culminar en el final del mismo, con el farallón que anuncia el salto del Nervión y, a su derecha, el ya más que cincuentenario balcón suspendido en el abismo donde nuestros pies tiemblan, al traslucir el suelo agujereado la inmensidad del abismo. No apto para cardiacos e inquiere a más de uno a pensárselo dos veces, sobre todo, si se tiene o se padece de vértigo.

 

 

 

Cauce por el que se puede seguir, si nuestra cabeza así lo ordena

 

 

Y, por otro lado, nuestros ojos van deleitándose del paisaje y del destino, visualmente, a la vista

 

Así que nos adentramos en el circo en forma de V, como ha transcendido en el párrafo anterior, por senda que, unas veces, va paralela a una orilla del río, cuyo cauce lo forman guijarros y cantos rodados a modo de continuo canchal y otras, se traslada a la otra orilla, en una sinfonía continua de trasvase izquierda-derecha/derecha-izquierda a través de dicho cauce fluvial que en esta época de estío se presenta seco, con alguna que otra charca puntual de bajo caudal. Cruzando el río un sinfín de veces, vamos cambiando de orilla.

Esta ida y venida de un lado para otro de la senda, no es otra cosa que acortar la distancia, engañando a los meandros o recodos que el río ha ido modelando en la orografía a lo largo de los siglos.

Como se formó el circo del cañón de Delika y especies que lo habitan

 

En el recorrido camino de la cascada, algunas paredes del barranco aparecen con surgencias de agua que manan del interior de las mismas, debido al efecto esponja del terreno kárstico del circo de Delika 

 

Más adelante en que las paredes parecen cerrar o estrechar el horizonte –¡qué belleza! ¡parece el paisaje típico de Pirineos! (con perdón, tal vez exagerando y jugando con la comprensión del respetable) ¡olé! ¡El “respetable”, qué bonita y aglutinante palabra!–, la senda se hace ascendente con alguna que otra piedra o, mejor, bloque de roca que su tamaño así parece indicarlo y el circo se trasviste de cerco en el que nos envuelve sin escapatoria.

Aparece alguna poza (también llamada “ojín” por presentar la forma de un ojo, aunque ésta lo tiene de ojo achinado), como la poza Orive A la vuelta hablaremos del porqué del nombre.

 

 

Ya casi estamos. En lo alto, el mirador (dcha.) y el salto o cascada (izda.), hoy sin agua. Y ya es hora de que se nos vea en alguna foto, aunque sin robar plano al decorado del fondo

 

Hasta esta charca se aventuran los domingueros para luego volver sobre sus pasos

 

Prosigue el ascenso, ahora entre canchales de mayor envergadura de la respetable roca, llegando a un remanso del río con agua aprisionada. Poza también, pero menos significativa que la anterior. Hasta este lugar, suelen llegar y se detienen, la mayoría de los que se aventuran por estos parajes, para volverse, pero nosotros proseguimos un poco más cauce arriba.

Ahora trepamos, casi a gatas, con la esperanza de poder alcanzar el pie de la cascada sobre el que desparrama el Nervión sus aguas en los días de respetable pluviometría. En días que la precipitación es menor y empuja el viento, el agua se convierte en gotas que, a modo de cortina, parecen bailar en su caída.

El mirador que corona el cañón a 300 m de altura, bien se le divisa y a la gente que se encuentra en él. Incluso, bien se oyen los “gritos de guerra” que desde arriba y desde abajo se lanzan, recíprocamente, los “guerreros” de ambos lados.

Y sí, nosotros seguimos avanzando y ascendemos en altura, pero llega un momento en que la dificultad se hace mayor por lo que la prudencia, ante el muro de enormes bloques de roca caídos de uno y otro lado de las paredes majestuosas del profundo barranco y circo, nos hace recapacitar y desistimos, dándonos la vuelta sin conseguir tocar la pared del farallón por el que se lanza sin contemplaciones el joven Nervión al abismo.

Pero sin prisas, observando antes e imaginando la caída libre del agua que precipita en un salto de 220 m, en esta zona cerrada y escarpada, hasta la base de la cascada, convirtiéndose en la de mayor altura de toda la península Ibérica. Semejante fenómeno de la naturaleza impacta a los pocos metros de echar a andar el recién nacido río Nervión, para continuar luego por el cañón de su nombre o de Delika en rápido y, luego, suave descenso fluvial.

Mientras, el balcón o mirador colgado al vacío, desde el que se observa el salto o cascada, tiene otra característica que es que su suelo se compone de pequeños orificios que dejan ver el abismo, casi infinito, a las entrañas de la Tierra, con el consiguiente susto de sus visitantes.

 

 

 

Poza u ojín de Oribe en el que te puedes sumergir en compañía de zapaburus varios

 

Dos perspectivas

Desde lo alto o arriba 

y desde abajo del ojín

 

Seguro que montañeros más diestros y avezados y ágiles, podrán conseguir la meta por nosotros no satisfecha, aunque tal vez, necesiten de la ayuda de cuerdas para remontar los enormes obstáculos de pétreas moles que se interponen en nuestro propósito de cumplir el sueño o para rapelar después, si conseguida la misma. Tener siempre presente el peligro de caída de las pequeñas piedras que se desprenden por los efectos meteorológicos habituales de cada estación.

En el final del remanso de agua, nos topamos con una pareja. Ella, doctora en pediatría en el hospital de Valladolid (España), él, vecino de la pequeña entidad alavesa de Subijana-Morillas, cercana a su capital, Pobes. Nos entretenemos un buen rato conversando del tema del año: la pandemia producida por la enfermedad infecciosa del coronavirus (COVID-19).

El espacio abierto que veíamos desde el inicio de esta ruta verde, según vamos avanzando se ha ido cerrando de norte a sur para culminar en el escarpe que obliga al recién nacido río a saltar al vacío. Es el cañón en “V” de Delika, ya antes mencionado.

 

Otra perspectiva de visualización de la poza Oribe

 

En este escarpe que favorece el Salto del Nervión o salto del Infierno y que, a su lado se alza el mirador voladizo, muere y hace de fondo el Cañón de Delika (o del Infierno, que también es llamado). Es el punto final y cierre del Circo del mismo nombre que, rodeado de abruptas y verticales paredes de 300 m, hemos ido contemplando en nuestro caminar ascendente siguiendo el cauce del río.

Como información para los interesados (visto desde el lugar en que nos encontramos), al lado izquierdo de la caída o salto del agua que se precipita al abismo, gente experta o/y sin ningún miedo suele rapelarlo, bajando en paralelo hasta la base de la cascada.

No habiendo conseguido rematar la faena de adentrarnos hasta tocar la pared que encierra y termina el circo por su cara meridional, volvemos y nos detenemos –ahora sí– en el ojín o poza de Oribe, en homenaje a la persona que más tiempo y más veces utilizó dicha poza en su vida. (“Ojín” forma del habla de Amurrio para denominar también a las pozas de cierta profundidad).

 

Los zapaburus acampan a sus anchas, sumergidos en las cristalinas aguas del ojín o poza Oribe

 

Este, en concreto, tiene la forma parecida a un ojo achinado. Tal es su forma, que se asemeja a una bañera natural, labrada por la naturaleza en la misma roca que, de unos años a esta parte, tiene de huésped, además del agua cristalina y verdosa, una roca de mediano tamaño incrustada entre sus dos paredes más próximas desprendida de las alturas de alguna de las paredes del cañón del Delika que la circundan.

Está formada de una plataforma perimetral que se adentra y se sumerge en el agua para, en la parte central, caer en pequeño abismo con suelo disimulado por sedimentos de piedras menudas.

El chapuzón está asegurado, aunque no el nadar, pues, como decíamos, es parecida a una bañera de las de toda la vida, aunque ésta es más grande y, lo que ninguna le iguala, está construida al aire libre. En fin, hace las delicias de todas y todos los que hasta aquí llegan. (En el enlace: El cañón del Nervión https://www.youtube.com/watch?v=tLTLtJAfpCo, aparece en el minuto 1,20 la poza u ojín Oribe, totalmente anegada bajo el torrente de agua que desciende y da vida al joven y vigoroso río, en la época de lluvias). Podemos afirmar que, en este espacio que la poza ha transformado en el coqueto y recogido lugar que es, nos y nuestra existencia, cara a cara, nos hemos mirado.

Nosotros, al ser un día laborable que favorece la poca o escasa afluencia de visitantes, aprovechamos para bañarnos a nuestras anchas. Con bañador al principio, por la presencia y cierto pudor que puede producir a los recién llegados al lugar y después, sin el mismo, es decir, como nuestras madres nos trajeron a este mundo, pues no muchos se aventuran a llegar hasta este lugar donde las paredes rocosas parecen querer aprisionarnos a modo de sándwiches en el que la fuerte verticalidad de las mismas son el pan que nos envuelve a los que por aquí osamos pasar y, en cierto sentido, profanar el santo y silencioso paraje que las mismas paredes recrean en este vergel que es el circo del Nervión.

 

El camino de vuelta también nos sorprende con estas vistas de las abruptas paredes del cañón de Delika en el descenso del mismo

 

A modo de curiosidad, aprovechamos a comer, ya que decidimos quedarnos unas horas, una ensaladilla rusa –¡qué majos y cómo nos gustan los rusos… y las rusas, más!–, un tomate fresco bien rociado con unas gotas (o granos) de sal –¡qué rico, rico sabía!–, una lata de sardinas y terminar con fruta. Por supuesto, acompañado todo ello con un poco de pan y alguna bebida isotérmica. (Alguno echará en falta el acompañamiento de un buen vino. Nosotros también).

Sol, ¡chapuzón al agua! en la “bañera”, toalla y repetición de la jugada. Y, como decíamos, con y sin bañador. ¡Chapuzones!, dicho de otra manera, que matan la calor de estos días de estío.

Después de cerca de 3 horitas de baños de sol y de agua y del refrigerio aludido, dejamos limpio el lugar, depositando los desperdicios en la mochila y retomamos, pedestremente hablando, el camino de vuelta que es el mismo de la ida, atravesando en ocasiones innumerables, a modo de atajos, el río Nervión ausente ahora de las jóvenes y vigorosas aguas que le dan vida en la época de lluvias.

En pocos minutos nos presentamos de nuevo en el camino de la bautizada Senda Verde del cañón de Delika, en el punto de enlace con la cerrada y pronunciada curva, que dibuja dicha vía verde en su trazado circular, que desciende para morir en el cauce del río.

Aquí enlazamos con el camino de ida (dcha.) para proseguir por la izda. que, en descenso, nos baja al cauce seco del río, para cruzarlo y seguir camino adelante, sin pérdida. Como es factible en esta época, se puede hacer que el cauce del río sea el sendero para nuestros pies, aunque con el añadido de la ralentización que el suelo pedregoso del mismo nos pueda ocasionar

 

Como nos avisa la señal: En época de lluvias “Ez gurutzatu ibaia

Cruzamos éste y subiendo una pronunciada pero corta cuesta, seguimos por el camino carretil, ahora de nuevo, señalizado con postes y puntos azules que orientan a las personas desconocedoras del itinerario que deben seguir. El andar se hace ahora más placentero por discurrir por camino sombrío y cubierto por el ramaje de los brazos de los árboles que saludan y escoltan nuestro tránsito por el mismo.

En algunos tramos de este recorrido de vuelta, tuvimos la fiera compañía de algunos de los desagradables tábanos que no cejaron en su empeño de picarnos para chuparnos un poco de nuestra sangre –¡A fe mía que lo consiguieron!–. Es normal que a cierto ganado también le acompañe cierto tipo de insectos. Según hemos leído, son las hembras tábano las más propensas a abalanzarse sobre nuestros apetitosos cuerpos. Así que algún repelente o ahuyentador de mosquitos bienvenido será para estas ocasiones.

Finalmente, después de 1,6 km de andar por este ancho camino desde la cerrada curva, terminamos junto al puente Zalborondo, enlazando la conexión del camino circular de la Senda Verde de Delika.

 

Echando una mirada al retrovisor en nuestro camino al punto de partida, el puente Zalborondo

 

 

Y después nuevo asomo por el nuevo mirador, ya al atardecer, y ver a la juventud disfrutar del descanso que este lugar nos ofrece

Un último asomo al pequeño mirador voladizo recién construido y vistas de las pequeñas pozas u ojines donde, a estas horas de la tarde, la chavalería disfruta de las mismas y retornamos a la puerta enrejada que da inicio y delimita esta ruta verde recién inaugurada.

Quien lo desee puede bajar al restaurante “El Infierno” a tomarse un respiro con alguna bebida refrescante. (www.elinfierno.ml -Tfno. 945 38 37 96-). Toma su nombre porque nos recuerda el infierno y la lejanía en que se encuentra la cascada o salto del Nervión, tras tener que adentrarnos por el cañón de Delika que hacia allí nos conduce. Aunque después de haber realizado dicho recorrido, te replanteas más bien si no estás entrando en el paraíso. Hay que decir, por otro lado, que, durante tiempo atrás, dicho salto era también llamado el salto del Infierno.

 

Subiendo por la cuesta que se dirige a la iglesia este edificio con reminiscencia de haber sido casa torre

 

Nosotros volvemos al pueblo y –¡ahora sí!– subimos la cuesta asfaltada que nos lleva a la iglesia. En la subida, vemos la esbelta figura de una casa-torre en reconstrucción y adaptación a los nuevos tiempos.

Junto a la iglesia, el lavadero y la fuente frente a lo que fueron las antiguas escuelas (niñas a un lado, niños al otro) luego reconvertidas en la casa cural. La iglesia exteriormente tiene adosados distintas edificaciones que forman un conjunto corrido en planta de soportales con arcos. Conservando algunos elementos arquitectónicos de siglos pasados como el ventanal románico que, en su traza, tiene a su hermana gemela en la fachada de la iglesia del pueblo de Lezama, distante unos kilómetros, si bien al otro lado del monte Azkuren, también llamado San Pedro de Beraza, aunque la desaparecida ermita se situaba en una cota inferior.

 

3 en 1: fuente, abrevadero y lavadero, frente a la antigua escuela (luego casa cural) dividida en dos clases, una para niños y otra para niñas

Estampa de lo anterior, más la casa escuela y la iglesia

 

Exteriormente, casi rozando los cimientos de la iglesia transcurre la vía del ff. cc. Bilbo-Miranda de Ebro la cual se puede ver asomados al puente de piedra aposentado frente a la misma.

Descendemos la cuesta de asfalto anterior y atravesamos el pueblo, haciendo el mismo recorrido de la ida, para situarnos en la entrada del pueblo, en el aparcamiento con capacidad para unos pocos coches donde un gran panel informa de la ruta verde que estas líneas escritas son reflejo y testigo de la misma.

 

 

 

 

 

Iglesia y soportales de la misma

 

 

Restos de ventana románica

 

En el recorrido de vuelta recogemos unas cuantas avellanas caídas en el suelo que parece que nadie las aprecie. Son de tamaño menor que muchas de las que se venden en las tiendas que, normalmente, suelen ser de importación, pero no desmerecen por su sabor y ¡que son las nuestras!

 

Estampa clásica de la iglesia y añadidos anexos desde el puente sobre el ff. cc. Bilbo-Miranda de Ebro

 

Caserío Arana de lo que fue otra casa torre que hoy tan sólo conserva el acceso en arco apuntado y dos ventanas de arco rebajado 


Como no hemos venido en coche, proseguimos por la orilla de la carretera, por su lado izquierdo, en dirección a la Ciudad de Orduña que la alcanzamos 35´después. En el ínterin del recorrido, la sierra de Sálbada nos deslumbra con la verticalidad de su corte y la prominencia de sus picos (para lxs urduinarras, la parte oriental de la Sierra es “La Peña”).

 

Panorámica general, en nuestra despedida del pueblo de Delika, del restaurante UZKIANO, antigua Casa Consistorial y antigua escuela (visto de más cercanía a más lejanía)

 

Destacando el monte Txarlazo que recibe el monumento de hormigón en forma de tronco de una morera que mimetiza y homenajea sobre el mismo a la virgen de la Antigua, patrona de la Ciudad y sus aldeas y del Valle de Arrastaria, así como del pueblo ayalés de Saratxo. Más alejados en la distancia, se contempla el pico Iturrigorri y Ungino y, antes de ellos, Bidárbide y el Pico del Fraile, éste último a la izquierda del mismo monumento y monte Txarlazo.

Saliendo de Delika, esta imagen: monte Txarlazo con el monumento a la virgen de la Antigua y Bidárbide e Iturrigorri (las dos puntas de la lejanía)

 

En la rotonda de entrada a la ciudad de Orduña/Urduina, idéntica imagen de parte de la sierra de Sálbada más el Pico del Fraile, prominencia que despunta a la izda. del monte Txarlazo

Entramos a la Ciudad de Orduña/Urduina por el mismo trayecto de la ida: plaza de Toros; mojón, a modo de miliario junto a esta, que señala las leguas o distancias a un destino concreto; la Cadena o Katea ejemplo de peaje o impuesto sobre el tráfico de las mercancías que en épocas pretéritas transitaban camino de los puertos de mar desde Castilla; la ermita del Buen Suceso. El tren, ahora, nos volverá a Amurrio para, después andando –es un decir–, subir a la cima del monte Babio, nuestra morada desde casi ya 50 años.

 

 

 

 

Plaza de Toros. Año 1913

 

Leguario “A Bilbao Siete Leguas”. En el pueblo siguiente, Saratxo, se encuentra otro de las mismas características

 

Como conclusión, a la vez que aclaración, podemos decir que lo que ahora se conoce como el Salto del Nervión anteriormente se conocía como la Cascada de Delika. Que sirva, pues, esta mención recordatoria para reivindicar dicha denominación que hace más entrañable y familiar el maravilloso lugar donde se halla.


 

 

 

La Cadena o Katea, reminiscencia del pago de impuestos medievales

 

Ermita del Buen Suceso, donde se juntan las autoridades del Valle de Arrastaria con las de Orduña y continúan juntos el camino al santuario de Ntra. Sra. de la Antigua

Se podría decir que, visto desde lo alto, desde el mirador que se asoma en el monte Santiago, lo que se ve es el Salto del Nervión y visto desde abajo, lo que se ve es la Cascada de Delika. Así no hay discusión que valga y todos contentos.

Historia a salto de mata

De Orduña nos dirán que es la única “Ciudad” de Bizkaia, aunque paradojas de la Historia, está localizada física y geográficamente fuera de lo que es el territorio de la Provincia o Territorio Histórica de Bizkaia.

Lo que para la política Orduña/Urduina es Bizkaia, para la Iglesia católica dicha población es Araba/Álava, pues eclesialmente depende de la Diócesis de Vitoria; otro tanto se puede decir del Condado de Trebiño que en lo político es Burgos y en lo religioso es Araba/Álava.

Además, debemos también puntualizar que la Iglesia alavesa, a imagen de la Iglesia de las provincias de España repite el mismo esquema centralizador, denominando su territorio jurisdiccional con el nombre de la ciudad-capital de provincia en lugar del de la provincia misma que, en nuestro caso particular, no son equivalentes.

Delika (con pronunciación esdrújula), por el contrario, es tierra alavesa, configurando junto con otros tres pueblos (Aloria, Artomaña y Tertanga, más los diseminados de Zamarro y Arbieto) el Valle de Arrastaria. Siendo más precisos, el “Real y Noble Valle de Arrastaria” que así figura todavía hoy, en la fachada del edificio que hizo las veces de Casa Consistorial del extinto Ayuntamiento de su nombre.

 

 

Escudo de dicho Ayuntamiento, con el escudo de las armas de la Provincia de Álava en su interior, orlado con la inscripción histórica de “Ayuntamiento del Real y Noble Valle de Arrastaria” 

 

Actualmente, desde 1976, jurisdiccionalmente es una parte más del municipio de Amurrio, cuya capital homónima dista 11 km de Delika. No sabemos si por necesidad o apatía en dedicarse al gobierno de su Valle, o ambas cosas, pero el caso, es que, con la anexión a dicho municipio, ha perdido identidad, incluso los servicios necesarios no llegan o vienen a cuenta gotas desde la nueva metrópoli de la que, ahora, dependen.

Delika, capital del fenecido Ayuntamiento de Arrastaria es un pueblo de agrupadas casas, de las que sobresalen alguna que otra blasonada y casa-torre en pie con alguna que otra semi arruinada.

Es digno de reseñar, al respecto de la arquitectura del pueblo y aconsejar su lectura, el artículo publicado en la revista Aztarna de Amurrio, nº 12. Junio 1999 con el título “La Arquitectura Civil gótico-renacentista en Delika” y subtítulo “Más de 10 edificios, entre casas torres y caseríos, conservan elementos del final de la Edad Media”. Pág. 15 y ss. (Pinchar en el enlace https://aztarna.es/revistas/aztarna-12).

 

Restaurante-Asador UZKIANO, al poco de entrar al pueblo de Delika, que lleva cerrado desde hace algunos años

 

En su folklore, destaca el conocido baile de las "Entradillas” que se baila, frente al santuario de la virgen de la Antigua, el 9 de mayo en honor de la misma, dentro de las fiestas de los “Ochomayos” de la ciudad urduinarra. Para ello, previamente se congregan las y los vecinos del Valle con las autoridades del mismo junto a la ermita del Buen Suceso, a la entrada de la “Ciudad” y, en procesión, se dirigen al santuario de la Antigua para rendirle a la virgen el Voto de Fidelidad de todo el Valle.

Digno de ver el vídeo sobre Jesús Ugarte, vecino de Delika en una interesante conversación con el cocinero de Hong Kong del programa de ETB “Historias a bocados” en el que habla de la huerta y de la vida en el campo desde su pueblo de Delika https://www.eitb.eus/es/television/programas/historias-a-bocados/videos/detalle/5839192/video-jesus-ugarte-es-vecino-delika-amurrio-araba-84-anos-gastronomia/

NOTA 25/09/2020

Para los curiosos o/e interesados en los entresijos del arte, sea este pictórico, mural o arquitectónico, os dejamos este enlace https://aztarna.es/revistas/aztarna-17 que refiere sobre un estudio realizado de las pinturas murales con la técnica del fresco de la iglesia de Sta. María de Delika. También lo tenéis en formato papel en la revista Aztarna, nº 17. Diciembre 2000. Págs 16 y ss.

Respecto a las “Entradillas” y el “Nuevemayo”, tan íntimamente ligados, acceder al siguiente enlace https://aztarna.es/revistas/aztarna-18 del artículo que hace referencia a ambas cuestiones, publicado en la misma revista Aztarna, nº 18. Marzo 2001. Pág. 15 y s.

Dicho artículo, es copia literal del publicado en el nº 2 de la revista Zikoina de Orduña/Urduina, del año 1993. Aztarna lo copia de la transcripción aparecida en el programa de fiestas de los “Ochomayo 99” de dicha Ciudad.

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